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Mostrando entradas de febrero, 2020

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Duermes y sobre tu sueño, la noche. La noche se cierne en la ciudad de niebla. Arriba, en el firmamento, arden nubes de cristal. Y sobre el firmamento, más allá de todo ruido, el vacío del espacio.   Duermes y mientras la respiración inunda tu pecho, en el espacio nace una estrella. Enormes nubes de gas y de polvo giran y se atraen y gravitan hasta explotar en millones de partículas. La explosión es el origen de la estrella. Su luz incandescente viaja atravesando galaxias, recorriendo la materia oscura, surcando lo profundo del universo. En el cielo terrenal, apenas, se distingue un exiguo destello que palpita.  Duermes y sobre tu sueño, la noche detenida por la lluvia. La lluvia cae silenciosa sobre la tierra y se cuaja en las hojas y las ramas de los árboles. Una ráfaga repentina arrastra la niebla contra los cerros.  Duermes y mientras sueñas con un río luminoso, en esta montaña silenciosa, escribo para encontrarte. Las palabras me llevan a tu cuerpo lejano, me dev...

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  Quisiera hablarte del viejo y nudoso guamo que crece a un lado del camino. Quisiera hablarte de ese árbol porque es el que custodia la casa que habito. Ahí siempre está, puntual y erguido, a pesar de que las raíces arañan el precipicio y el viento se enfurece contra sus ramas. Nada lo trastoca. Paciente se inclina, como si buscara en el suelo las hojas que perdió en la tormenta. Su tronco cruje, pero no se lamenta; siempre tiene algo de sombra para brindarte en el día soleado. Quisiera hablarte de ese árbol porque admiro su insistencia, su necedad, su apego a la existencia. El otro día vinieron a desgajarlo y ya le están brotando incipientes retoños. No claudica; algo de sano orgullo habrá de tener para estar siempre reverdecido. Ni en la temporada más tórrida se le ve sediento. Todo esplende. Quisiera hablarte del tupido guamo, de su perfecto silencio, de su propensión a meditar en las tardes. Quisiera hablarte de ese árbol porque lo siento tan cercano, tan mío, como si hubiera ...